¿Por qué la AVV apoya la huelga general del 11 de noviembre?

1. Del miedo y silencio a la rebeldía organizada que transforma

Nadie esperaba llegar a estas alturas del año 2026 con tantas movilizaciones, manifestaciones  y agitación social; el escenario ha cambiado radicalmente y muy rápido.

Vivimos atravesadas por innumerables injusticias, sufrimos casi en soledad el drama de la vivienda (desahucios, alquileres abusivos, hacinamiento, asentamientos informales, infravivienda, exclusión residencial, etc.), pero algo empieza a transformarse.

El Sindicato de Inquilinas rompió todo ese miedo y se atrevió a plantarse otra vez en la Puerta del Sol. La plaza volvió a llenarse de gente joven y un nombre, Maricarmen, (¡mujer tenías que ser!) sacudió nuestras conciencias, y nos marcó el camino. Prendió la chispa entonces, para cambiar este sistema, para poder existir, para transformar nuestras vidas y para poder habitar nuestros barrios.

En la Puerta del Sol están confluyendo muchas luchas y de diversos colectivos no sólo de vivienda: de la sanidad y educación públicas, estudiantes, movimientos LGBTI, pensionistas, grupos propalestinos, movimiento antirracista y un largo etc.

Todos estos grupos han entendido que la unión hace la fuerza, y por eso están convocando a muchas gentes, desde muchos sitios, organizaciones, sensibilidades y creencias para realizar la huelga general del 11 de noviembre.

La Asociación Vecinal de Vicálvaro también se siente interpelada ante esta convocatoria y, por eso, tras analizar el momento que estamos viviendo, hemos decidido sumarnos a la huelga.

2. La huelga general: un punto de partida para organizarnos en los barrios y construir colectivamente

Trasladar la huelga a los barrios supone entender que la vida no sucede solo en el trabajo. Es conectar las luchas del trabajo con las de vivienda, los servicios públicos, migración, feminismo, etc.

Necesitamos llevar la huelga a los barrios porque también allí se decide qué vidas son posibles, quién puede permanecer en su territorio y quién dispone de los recursos y del tiempo necesarios para vivir dignamente.

Trasladar la huelga a los barrios es dejar de entenderla únicamente como una interrupción del trabajo y pensarla también como una interrupción de la normalidad que organiza nuestras vidas. Es abrir una grieta en la forma en que producimos, consumimos, existimos y habitamos.

Hacer del barrio un espacio de huelga supone convertir los lugares que habitamos en espacios de encuentro, conflicto y transformación colectiva.

La huelga es una herramienta legal que forma parte de los recursos con los que las vecinas podemos reivindicar y conquistar nuestros derechos. Es un momento de presión para decirles a las instituciones públicas y al mercado que se acabó el rentismo, la especulación, la exclusión, el patriarcado y el racismo institucional.

Se nos abre así una ventana de esperanza, un soplo de aire fresco para transformar de raiz este sistema, para vivir la solidaridad que emana de la unión, y renovar nuestro compromiso por unos barrios donde merezca la pena vivir.

Por eso, necesitamos juntarnos e imaginar otros futuros, hacerlos posibles y habitarlos colectivamente.

3. Las Asociaciones Vecinales : décadas  tejiendo comunidad y transformando los lugares donde vivimos

Desde hace décadas, las asociaciones vecinales trabajamos por el derecho a la vivienda, la mejora de nuestros barrios y la defensa de los servicios públicos. Hemos sido espacios de participación, organización y reivindicación colectiva, transformando las necesidades del vecindario en luchas compartidas y contribuyendo a construir barrios más dignos, justos y habitables. Esta huelga general nos permite actualizar nuestra esencia y reivindicar una trayectoria histórica de lucha por los derechos de quienes vivimos en nuestros barrios.

Por todo ello, desde la AVV, apoyamos la huelga general del 11N, porque formamos parte del clamor que se canaliza en esa expresión colectiva; porque no aceptamos eso de “esto es lo que hay”. Lo que hay… es la necesidad de levantar la cabeza, alzar los puños, juntar fuerzas y canalizar esa rebeldía organizada.

Para existir con dignidad, cambiar lo que nos rodea y defender el derecho a habitar nuestros barrios.

¿Por qué llevar la huelga a los barrios?

1. Porque la vida no sucede solo en el trabajo

Las condiciones de explotación, precariedad y desigualdad no se expresan únicamente en los centros de trabajo. También aparecen en el precio de la vivienda, en las dificultades para llegar a fin de mes, en la falta de tiempo, en los cuidados y en el acceso a los servicios públicos. Si la huelga pretende cuestionar las condiciones en las que vivimos, necesita conectar el conflicto laboral con el conjunto de la vida cotidiana.

2. Porque el barrio también es un espacio donde se reproduce la vida

Es en los barrios donde vivimos, cuidamos, compramos, nos relacionamos y resolvemos nuestras necesidades. Son espacios atravesados por conflictos que afectan directamente a nuestras posibilidades de vivir dignamente. Llevar la huelga a ellos permite visibilizar que aquello que sucede en el trabajo está relacionado con lo que ocurre fuera de él.

3. Porque permite conectar luchas que a menudo aparecen separadas

La lucha por los salarios, la vivienda, los servicios públicos, los cuidados o el derecho a la ciudad puede parecer fragmentada, pero todas estas cuestiones condicionan nuestras vidas. El barrio puede convertirse en un espacio de encuentro entre diferentes conflictos, colectivos y experiencias, haciendo visibles sus conexiones.

4. Porque amplía quién puede participar en el conflicto

No todas las personas tienen las mismas posibilidades de hacer huelga en su centro de trabajo. Las personas desempleadas, quienes realizan trabajos domésticos y de cuidados no remunerados, quienes sufren situaciones de precariedad o quienes están fuera del mercado laboral también experimentan los efectos de un sistema económico que organiza nuestras condiciones de vida. Llevar la huelga a los barrios abre la posibilidad de reconocer esas experiencias y construir espacios más amplios de participación.

5. Porque permite construir comunidad y organización colectiva

Una huelga no es únicamente la interrupción de la actividad laboral; también puede ser un proceso de encuentro, organización y construcción de vínculos. Los barrios pueden funcionar como espacios desde los que compartir problemas, reconocer necesidades comunes y ensayar otras formas de organizarnos y sostener la vida.

6. Porque permite disputar cómo queremos habitar nuestros barrios

La vivienda, la expulsión vecinal, la transformación comercial de las calles o la pérdida de espacios comunes afectan a nuestra capacidad de permanecer y construir una vida en nuestros territorios. Llevar la huelga al barrio también puede significar cuestionar qué intereses organizan el espacio urbano y defender el derecho colectivo a habitarlo y transformarlo.