Debate sobre el Estado del Distrito
AVV
Si de algo sirvió el Debate sobre el Estado del Distrito (y Pleno de julio que tuvo lugar a continuación), que se celebró el pasado 9 de julio, fue para constatar que no es real el idílico Vicálvaro que describió el concejal Ángel Ramos durante sus más de 50 minutos de intervención. Un tiempo que utilizó fundamentalmente para colgarse más de una medalla (le correspondieran o no) y para esquivar los verdaderos problemas que tiene el Distrito. En ese Vicálvaro ideal del que habló, las inversiones vienen a raudales, las dotaciones llegan a tiempo y funcionan, las calles brillan de lo limpias que están, las vecinas y los vecinos pueden salir, entrar y desplazarse por y desde el Distrito sin problemas y, por supuesto, la vivienda pública que facilita el Ayuntamiento de Madrid llega a las personas que la necesitan.
La nueva gasolinera de Valdebernardo
Lo que no vimos venir fue que Pedro Sánchez es el responsable de que se vaya a construir una nueva gasolinera (en el futuro quieren que también sea electrolinera) en Valdebernardo, al lado de viviendas, un colegio y un centro de mayores. La malvada mano del presidente del Gobierno llega hasta ese extremo porque, según explicó el concejal Ramos, la empresa pública SEGIPSA, dependiente del Ministerio de Hacienda, es la propietaria del terreno y es quien lo ha cedido/alquilado para ese proyecto (la portavoz del PSOE aclaró que cuando se hizo esa concesión no se sabía que se iba a levantar una gasolinera). No importa el rechazo vecinal, la emisión de gases tóxicos que provocará, que vayan a enterrarse tanques gigantescos con combustible a escasos metros del túnel de la Línea 9 de Metro o los problemas de seguridad vial que se originarán. Y da igual que en el Distrito haya ya otras 9 gasolineras (¿quién da más?) porque el Ayuntamiento, dijo Ramos, se ha limitado a cumplir la ley y a conceder la oportuna licencia, ya que los promotores cumplían con todos los requisitos, informes y autorizaciones pertinentes. Lo contrario habría sido “prevaricar”, explicó. Se ofreció, eso sí, a dirigir una carta a la empresa para solicitarle, de buenas maneras, que renuncie al proyecto. Incluso invitó a la oposición a sumarse a esa iniciativa. No obstante, el debate dejó una duda sin aclarar: ¿por qué y cuándo se modificó la clasificación de uso de ese terreno?
¿Un alquiler asequible?
El problema de la vivienda fue otro de los temas que se abordaron en el Pleno de Vicálvaro. El concejal Ramos habló de las promociones que el Ayuntamiento ha construido y está construyendo en los nuevos desarrollos del este de la capital (¿Cuántas promociones similares se levantarán en Madrid Nuevo Norte?): nuevas viviendas en “alquiler asequible” con opción a compra. En este punto, el vocal vecino de Vox hizo su aportación de “prioridad nacional” y preguntó si este iba a ser un requisito para acceder a esas casas. Curándose en salud por lo que vaya a pasar en las elecciones del próximo mayo, Ramos contestó que eso ya se aplica en cierta forma, puesto que sólo pueden solicitar esas viviendas quienes lleven empadronados en Madrid más de cinco años.
No obstante, el concejal de Vicálvaro olvidó aclarar que los pisos que se están levantado en los nuevos PAUS son para quienes pueden pagarlos, no para personas en situación vulnerable porque ese “alquiler asequible” ronda los 1.000 € al mes (recordemos que el salario mínimo interprofesional, el SMI, es de 1.221 € brutos al mes dividido en 14 pagas). Y, señor Ramos, no basta únicamente con construir vivienda pública: es fundamental que todos esos pisos continúen siendo públicos forever and ever, que no se vendan a fondos buitres o especuladores inmobiliarios (como hizo Ana Botella cuando fue alcaldesa). En realidad, el precio de las casas y los alquileres en Madrid sólo bajarán si se crea un gran parque de vivienda pública que obligue a los promotores privados a hacer lo mismo. Es el mercado, amigos.
Eso sí, el concejal de Vicálvaro pasó de puntillas sobre un problema de vivienda muy concreto que tenemos en estos momentos: la promoción de la Fundación La Caixa de la Gran Vía del Este que ha sido vendida a un fondo buitre y que quiere expulsar (con métodos cuasi mafiosos) a las familias que llevan viviendo ahí más de 20 años para subir el precio de esos alquileres y especular. No olvidemos que el Ayuntamiento de Madrid cedió esa parcela para vivienda social. En este tema, Ramos se ha limitado a “escuchar a las vecinas y vecinos afectados” y punto.

El futuro del ‘Gloria Fuertes’
Sobre el desmantelamiento del Centro de Igualdad ‘Gloria Fuertes’ y su traslado a la calle Calahorra, el concejal negó la mayor y explicó que ahora sus 7 trabajadoras contarán con casi un 80 % más de espacio para realizar sus actividades (una vez que se termine la reforma). Lo que se calló es que dejará de ser un Centro de Igualdad como tal (centrado en la concienciación y en la pedagogía) para convertirse en un CIAM (Centro Integral de Atención a la Mujer), dedicado fundamentalmente a la asistencia de las víctimas de violencia de género. Los CIAM son el engendro que se ha inventado el Ayuntamiento de Madrid para invisibilizar el trabajo en pro de la igualdad (¿nuevo giro a la derecha?) y que dejará de lado la prevención para atender casi en exclusiva las peores consecuencias de lo que se han negado a prevenir.
Los centros de acogida
En cuanto al centro Juan Luis Vives, cuyas noticias sobre el deterioro del edificio y las malas condiciones laborales del personal que trabaja en él han aparecido en los últimos días en diversos medios, Ángel Ramos contó que la Junta ha actuado en el marco de sus competencias, que se limitan al mantenimiento del edificio (se están encargando de las reparaciones, pero no saben nada de una supuesta plaga de chinches). Otro lavado de manos porque la gestión de la concesión y la situación de los trabajadores depende del Área de Servicios Sociales. Y no hizo referencia al nuevo centro de acogida que el Ayuntamiento está construyendo con urgencia en El Cañaveral (el vocal vecino de Vox habló de pasada de algunas irregularidades en la concesión de ese expediente). Otros distritos de Madrid no tienen este tipo de centros; en Vicálvaro, vamos a contar con dos, curiosamente ubicados ambos en unos polígonos industriales, con una mala comunicación en transporte público y totalmente aislados del núcleo urbano. Muy llamativo porque, en principio, lo que se busca con dichos centros es la reinserción de personas en situación de calle.
Y seguirán los atascos
Sobre movilidad, poco o nada nuevo aportó el concejal Ramos, salvo que la EMT «está estudiando» la creación de una línea exprés en El Cañaveral y Puerta de Arganda y otra entre Puerta de Arganda y el vecino Barrio de Rejas (ambas fueron propuestas del Consejo de Proximidad). Eso sí, reiteró que a El Cañaveral no llegará el Metro (“¿Quién se atreve a construir una infraestructura así con ese suelo y que pase como con la Línea 7 en San Fernando?”, preguntó en un ataque de responsabilidad) y confirmó que sí se abrirá una parada de la Línea 9 que compartirán Los Ahijones y Los Berrocales (en Valdebebas tendrás hasta 5 estaciones, es lo que llama reequilibrio norte-sur). Así que lo previsible es que, en poco tiempo, aumentarán y mucho los problemas para salir en hora punta de Vicálvaro: los atascos serán kilométricos porque ni el Ayuntamiento ni la Comunidad de Madrid van a reforzar la oferta de transporte público en el Distrito que más está creciendo, según se apuntó. Vicálvaro seguirá aislado por las vías de alta capacidad que nos rodean (M40, M45, R3 y A3) y con un transporte público con un gran margen de mejora, tanto en las líneas como en las frecuencias.
Llamativo fue el osado comentario que realizó la portavoz del Partido Popular en un momento del debate, cuando señaló que “en El Cañaveral las dotaciones están llegando en tiempo récord”. Que se lo pregunten a las vecinas y vecinos que llevan viviendo ahí desde 2018: sin duda, 8 años es un «tiempo récord». ¿Cuánto esperarán los nuevos vecinos de Los Ahijones, Los Berrocales y Los Cerros? ¿Ya se están planificando?
La “recuperación” de las fiestas
Asimismo, Ángel Ramos se mostró muy satisfecho con cómo se habían desarrollado las fiestas del Distrito, que tuvieron lugar a finales de junio (o no debió pasear mucho este año por el Recinto Ferial o es de buen conformar). Según dijo, se han recuperado tras el deterioro que provocó la gestión de la izquierda. De nuevo, olvidó un dato: su partido gobierna Madrid desde 2019, si esa recuperación ha llegado a partir de 2024, algo no se gestionó bien en la pasada legislatura. Además, se reiteró en el error de mantener los fuegos artificiales el sábado y no el domingo. Y volvió a ser el ‘concejal de los tres avisos’ (a la tercera advertencia a una persona por sus incómodas intervenciones, expulsión del Pleno) y mantuvo en todo momento con la oposición esa ya habitual actitud paternalista: “Ustedes no escuchan, pero yo se lo repetiré todo tantas veces como haga falta para que lo entiendan”. Como colofón, Ángel Ramos insistió en el compromiso que dijo haber asumido cuando tuvo “el honor” de aceptar el cargo de concejal en este Distrito: dejar un mejor Vicálvaro que el que se encontró al llegar. El próximo mayo, quienes vivimos aquí podremos juzgar si eso es así o no.