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UNA MAYOR PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN EL GOBIERNO DE LA CIUDAD

Una de las reivindicaciones permanentes del movimiento vecinal ha sido siempre la participación ciudadana en las decisiones que adoptan las distintas instituciones municipales. Aunque es verdad que las primeras decisiones del equipo municipal de Ahora Madrid van en la línea de lo que siempre han defendido las asociaciones vecinales, aún queda mucho camino por recorrer. Lo urgente, la modificación del Reglamento Orgánico de los Distritos de la Ciudad de Madrid porque es la única forma de dar cobertura legal a la participación de l@s vecin@s. La tarea de esta reforma corresponde al Área de Gobierno de Coordinación Territorial y Asociaciones que dirige Nacho Murgui, antiguo responsable de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM).

El Reglamento Orgánico de los Distritos de la Ciudad de Madrid en vigor fue aprobado en diciembre de 2004, con Alberto Ruiz-Gallardón al frente de la Alcaldía. Bajo el paraguas de esa norma, las juntas de distrito fueron perdiendo competencias que asumieron las diferentes áreas de gobierno del Ayuntamiento de Madrid. Lógicamente, las juntas de distrito perdían competencias y también presupuesto.

Según el actual Reglamento, la participación ciudadana se articula exclusivamente en dos ámbitos. Por un lado, la intervención de los vecinos al final de los plenos, siempre que se haya pedido la palabra diez días antes y “justificando el tema concreto objeto de la intervención” (artículo 48). Por otro, el Consejo Territorial del Distrito, “un órgano de participación, consulta, información y propuesta acerca de la actuación municipal, que permite la participación de los vecinos, sus colectivos y las entidades ciudadanas de un Distrito en la gestión de los asuntos municipales” (artículo 50).

La experiencia de estos años ha demostrado que esos dos cauces de participación ciudadana son claramente insuficientes: el primero, por todos los corsés que impone; el segundo, por su escaso papel decisorio (cualquier decisión que apruebe debe llevarse a pleno, instancia que tiene la última palabra). Por tanto, el nuevo Reglamento Orgánico de los Distritos de la Ciudad de Madrid debe garantizar y desarrollar una “participación ciudadana real y efectiva”.

Como se ha apuntado antes, parece que el equipo municipal de Ahora Madrid, que encabeza la alcaldesa Manuela Carmenase ha tomado en serio esa reivindicación porque ha creado el Área de Gobierno de Participación Ciudadana que dirige Pablo Soto. Entre las competencias de la Concejalía que encabeza Soto, destacan: promover la participación territorial; impulsar y proteger la participación de l@s ciudadan@s, y favorecer la gestión comunitaria de los servicios y espacios públicos. Sobre el papel, todo esto suena bien porque se trata de avanzar en la democratización de las instancias municipales.

Y los primeros (y tímidos) pasos en este camino ya se han dado. Lo primero ha sido cambiar el horario de los plenos de las juntas de distrito: han pasado de celebrarse a las 13:30 de la mañana (una hora que fomentaba muy poco la presencia vecinal) a las 18:00 de la tarde. En segundo lugar, se permite la libre intervención de l@s ciudadan@s al final de cada sesión, sin límite de tiempo ni sin tener que pedir la palabra con antelación. La respuesta del concejal/a se produce en ese mismo momento. Queda pendiente dar cobertura legal a esas intervenciones, que se reflejen en las actas de los plenos.

Pero queda mucho por hacer para conseguir ese gobierno municipal “democrático, transparente y eficaz” que prometía Ahora Madrid en su programa electoral. Los dos grandes retos que medirán su gestión en este ámbito son la descentralización del Ayuntamiento (el aumento de la participación ciudadana debe ir en paralelo al proceso descentralizador en beneficio de las juntas de distrito) y la puesta en marcha de los llamados presupuestos participativos que “recojan las propuestas de la ciudadanía” y que deben ser “determinantes para la asignación de los recursos disponibles atendiendo al equilibrio territorial, la diversidad social y el género”.