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No es un 25 de noviembre más

No es un 25 de noviembre más

Mesas de Igualdad de los Foros Locales de los distritos de San Blas-Canillejas y Salamanca

Vivimos tiempos convulsos, somos una sociedad amedrentada por el miedo de una pandemia y nos hemos quedado aletargadas intentando salvar los muebles sin ver lo que se nos viene encima.

La epidemia está ahondando todas las brechas sociales, especialmente las de género en todos los ámbitos: económico, laboral, cuidados, violencia, y los gobiernos mirando a otro lado. La ideología neoliberal está intentando reescribir la historia nuevamente. En unos momentos en que a los defensores y defensoras de la libertad y la democracia se les trata como a terroristas igualándolos a los franquistas y no pasa nada.

Y en lo que más nos afecta a nosotras, como si de un viaje al pasado se tratara, volvemos a asistir al discurso negacionista de la violencia de género (propuesta Vox pleno octubre 2020 distrito Vicalvaro). Ya podemos prepararnos si no estamos dispuestas a luchar para entrar en el túnel del tiempo y retroceder cincuenta años y renunciar a lo que con tanto esfuerzo en materia de igualdad se ha logrado.

Seguimos silenciadas e invisibilizadas. Si hay algo que nos caracteriza a las mujeres es que siempre nos enredan con tantos envoltorios que acabamos no siendo.

En el ámbito privado, Luis Bonino identificó un término que lo define perfectamente: micromachismo. Es decir, todas esas conductas que sustentan la discriminación y el machismo que no vemos. Pero, el problema es aún mayor. Nos permitimos parafrasear a Luis Bonino para referirnos a las estructuras públicas que perpetúan el sistema cumpliendo el expediente con actuaciones a años luz de ser suficientes en materia de igualdad, haciéndonos creer que se está haciendo “algo”, conformándonos con aquello de que “algo” es mejor que nada. Se crean estructuras administrativas inoperativas y justificar con un gasto nimio en comparación con las dimensiones del problema real y así seguimos conformadas.

Estando como estamos en noviembre y siendo la violencia machista la expresión extrema de la desigualdad, queremos poner el foco en los datos de nuestra ciudad, en Madrid e invitaros a la reflexión sobre las actuaciones de una de las administraciones con competencias en la materia: el Ayuntamiento de Madrid. Estamos seguras de que como en un juego de pistas podremos ir comprobando el lamentable empeoramiento de las políticas municipales en materia de violencia machista y plantearnos si debemos seguir calladas.

La invisibilidad

Conocer lo que realmente está pasando es literalmente imposible. En el portal de datos abiertos municipal, no existen datos sobre violencia de género. En los 469 conjuntos de datos de dicho catálogo de datos abiertos, únicamente están publicadas las ubicaciones de algunos centros de atención a mujeres. Tenemos un censo de árboles de la ciudad, pero no sabemos nada sobre las mujeres que a diario sufren violencia machista en nuestra ciudad y mucho menos sobre los hombres que la ejercen. Es una realidad que a ojos de los responsables municipales simplemente no existe y, lo que es peor, consideran que no debe darse a conocer. Encontramos pocos datos heterogéneos, confusos y contenidos en memorias de difícil acceso y tratamiento.

El sistema de indicadores de violencia de género que recientemente presentó el Ayuntamiento de Madrid es una colección obsoleta de datos de otras Administraciones. No aparece ni uno solo del propio Ayuntamiento de Madrid. Resulta llamativo que tampoco se aporten datos del impacto de la pandemia de Covid en la violencia machista de la ciudad; eso sí los responsables municipales incluyen en este apartado de violencia un informe cogiendo datos del antiguo INEM sobre el ámbito laboral, pero ni un SOLO DATO DEL IMPACTO DE LA PANDEMIA EN LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LA CIUDAD. Tenemos que acudir a los datos de la Comunidad de Madrid que señala que  ha atendido 1.610 nuevos casos de violencia machista en la pandemia. De nuevo mutis por el foro en el Ayuntamiento.

Para hacer una foto fija de 2019 en Madrid, tenemos que extrapolar los datos de la última Macroencuesta de la Violencia contra la Mujer 2019 elaborada por el Ministerio de Igualdad. Según este estudio, el 57% de las mujeres habría sufrido violencia machista a lo largo de su vida. Esto querría decir que en Madrid afectaría a algo más de un millón de mujeres.

En el último año, podría estimarse que unas 230.000 mujeres han sufrido en 2019 algún tipo de violencia por parte de su pareja o expareja. Además, fuera de la pareja habrían sido agredidas por acoso sexual 206.000 mujeres. El Ayuntamiento por su parte ha atendido según sus propios datos en 2019 a unas 4.500 mujeres. Esto es un 1,98% de las mujeres que sufren violencia.

(En este cuadro no se incluyen las mujeres atendidas por el Centro de Crisis 24 Horas para víctimas de la Violencia Sexual, ya que entró en funcionamiento en diciembre de 2019, fueron atendidas en un mes 44 mujeres).

La visibilidad de este problema no solo está oculta, sino que está dispersa y después de tantos años de lucha esto no parece simplemente fruto de la casualidad. La violencia machista no solo es violencia hacia las mujeres en el ámbito de la pareja o fuera de él. También es la violencia institucional que ocultan los datos. También es la violencia que ejercen los hombres prostituidores que, según estudios de la ONU en España, son el 39% de los hombres del país; lo que supondría que en Madrid hay más de 600.000 hombres y esa violencia recae en un 90% en mujeres y niñas víctimas de trata.

Los últimos datos que el Ayuntamiento aporta respecto a hombres prostituidores en Madrid atendidos por las unidades correspondientes son de 2017. En 2018 y 2019 no aparecen datos. También, es la violencia contra las personas LGTIBQ. El Ayuntamiento de la capital cuenta con toda una Subdirección General de Igualdad y Diversidad, pero no ofrece ningún dato sobre las agresiones que recibe este colectivo. Tenemos que acudir al estudio de Arcopoli para descubrir las 248 agresiones que se produjeron en Madrid el año pasado y su desglose por distrito, pudiendo comprobar el 29% se produce en el Distrito Centro.

 

Cuando el conocimiento es escaso y no existe difusión, ni información ni transparencia es muy difícil concienciar y llevar a cabo la construcción de una sociedad igualitaria. Puede que sea parte de la estrategia ultraliberal para ir cambiando la historia: hacemos desaparecer datos y a continuación… minimizamos la gravedad de esta situación, para acabar, negando la realidad. ¿Os suena de algo?

Minoración del presupuesto

Antes de abordar cualquier análisis hay que señalar que 2019 fue un año histórico en el Ayuntamiento de Madrid en lo que a actuaciones y campañas contra la violencia de machista se refiere respecto a años anteriores. Esto es debido a que en la legislatura anterior se iniciaron muchas líneas de intervención que comprometieron el gasto en ese año.

Vamos a comprobar qué ha pasado en 2020 cuando la nueva corporación tenía vía libre para presupuestar y organizar.

Una de las pistas más significativas para entender lo que está pasando podemos constatarla en el siguiente gráfico. El presupuesto destinado a la atención de la Violencia machista ha disminuido considerablemente y la ejecución está muy lejos de ser lo que ha sido en los años inmediatamente anteriores.

En 2019, tras las elecciones desaparece, la Concejalía de Igualdad y las políticas en materia de igualdad y violencia quedan dentro del Área de Gobierno de Familias, Igualdad y Bienestar Social. De este modo, la Igualdad vuelve a ser un tema secundario dentro de servicios sociales perdiendo peso en el Gobierno Municipal.

Por otro lado, vemos la notable diferencia en lo presupuestado en 2020 a violencia de género respecto a años anteriores. Con el agravante de que este presupuesto no se desglosa y se encuentra incluido con el dedicado a otras violencias y formas de discriminación (racial, étnica, diversidad funcional…) siendo difícil saber lo que realmente se destina a luchar contra la violencia machista. Mucho nos tememos que esta tendencia se vaya consolidando y sea una muestra de la preocupación municipal hacia las Mujeres de Madrid como demuestra el avance del presupuesto para 2021, en el que en vez de aprovechar la oportunidad para incrementar estos fondos, una vez que se ha comprobado que la pandemia ha agravado la situación, se congela el dinero destinado a la Atención frente a la Violencia de Género en 12.765.605 euros.

(Datos de ejecución de 2020 a 30 de septiembre e incluye en la partida de violencia de género gastos de otras formas de violencia)

A pesar de que la pandemia de Covid 19 ha supuesto un duro golpe hacia las mujeres en todos los ámbitos, especialmente en la violencia, y la ONU viene haciendo un llamamiento a todos los países para que sean atendidas estas situaciones, el Ayuntamiento de Madrid está…. mirando a otro lado, un poco más a la derecha. En el periodo de la pandemia, el Ayuntamiento únicamente ha formalizado un contrato destinado a alojamiento de emergencia. No se ha hecho ni una sola actuación más, no se han realizado otras acciones como podría haber sido aumentar la atención en aquellos distritos en los que las situaciones de vulnerabilidad de las mujeres hacen que requieran más ayudas públicas. Nada, simplemente Nada más.

Prevención cercana al cero

La prevención y la sensibilización a mujeres y hombres debería ser otro elemento crucial. Y debería serlo tanto la dirigida a mujeres, para que puedan identificar las situaciones en las que sufren violencia y puedan tener acceso a recursos, como para quienes son realmente el causante del problema, aquellos hombres que ejercen violencia, para que dejen de agredir, violar, abusar, pegar, maltratar, controlar, a mujeres o personas con diversidad sexual.

Teniendo en cuenta los datos de la población de la ciudad y los ofrecidos por el Ayuntamiento se observa que en el ámbito educativo los programas de sensibilización apenas llegan al 1,9% del alumnado madrileño, y resulta curioso comprobar que no se realizan acciones en las universidades de la capital.

Los talleres de nuevas masculinidades alcanzan al 0,1% de los hombres de Madrid. Las actividades de sensibilización a la población en general al 0,32% de la población.

Con esta tasa de cobertura, se necesitarían por ejemplo 312 años para sensibilizar a toda la población a través de acciones de sensibilización.

Por lo tanto, se podría afirmar que la motivación última de quien diseña estas acciones (no de quien las lleva a cabo) es meramente propagandista, poder negar que no se hace nada, y que el impacto de estas acciones es como el de una gota de agua en el océano, inapreciable.

Que haya 436.000 mujeres que se estima que han sufrido violencia por parte de sus parejas o exparejas o han padecido acoso sexual fuera de la pareja, ¡¡¡solo en Madrid!!! y ¡¡¡solo en un año!!!, es un dato que esconde una realidad espeluznante. Si se le añadiera la violencia que sufren las mujeres prostituidas, los colectivos LGTBI, y otras agresiones con trasfondo de género, las cifras, y su realidad subyacente, se desbocan hasta convertir la violencia machista en una realidad estructural que impone la violencia a toda la población. No nos queda más remedio que constatar que vivimos en una sociedad violenta, muy violenta. Hemos normalizado la violencia diaria a pesar de que es abrumadora y aunque lo que vivimos día a día nos puede parecer nimio incluso inexistente, hay que abrir los ojos. La mayor victoria del machismo, como la de cualquier otra forma de dominación, no es imponerse por la fuerza, sino conseguir que sea asumido por sus víctimas como un comportamiento “normal”, aceptable e incluso no violento.

Pues así están las cosas y les estamos dejando campar a sus anchas. Estamos en un momento clave y tenemos que dejar claro que no podemos dar ni un paso atrás. Si no nos movilizamos, asentimos a las tesis de Olona: “La violencia de género no existe”. Vox, PP y Ciudadanos son lo mismo y están siendo cómplices de la violencia machista. ¿Vamos a seguir calladas?